Miguel Strogoff
Miguel Strogoff La kibitka corrÃa sobre esta ruta. ¡SÃ, corrÃa! Lo cual manifestaba la prisa que tenÃa Nicolás por llegar, ya que no evitaba el cansar a su caballo. Con toda su resignación fatalista, no se creerÃa seguro hasta encontrarse tras las murallas de Irkutsk. Muchos rusos hubieran pensado como él y más de uno, tirando de las riendas de su caballo, lo hubiera hecho volver atrás después del paso de la liebre por su misma ruta. Sin embargo, algunas observaciones que hizo Nicolás, cuya exactitud comprobó Nadia, transmitiéndoselas a Miguel Strogoff, hacÃan temer que sus dificultades no habÃan terminado aún.