Miguel Strogoff
Miguel Strogoff -¡A este hombre le conozco yo! ¡Es un servidor de mi hermano, un correo del Zar!
-¡Este hombre, Alteza, no es un correo del Zar! ¡Es Ivan Ogareff!
-¿Ivan Ogareff? -gritó el Gran Duque.
-¡SÃ, Ivan el traidor!
-Entonces ¿quién eres tú?
-Miguel Strogoff.
15
Miguel Strogoff no estaba, no habÃa estado nunca ciego. Un fenómeno puramente humano, a la vez fÃsico y moral, habÃa neutralizado la acción de la lámina incandescente que el ejecutor de Féofar-Khan habÃa pasado por delante de sus ojos. Se recordará que en el momento del suplicio, Marfa Strogoff estaba allÃ, tendiendo las manos hacia su hijo. Miguel Strogoff la miraba como un hijo puede mirar a su madre cuando es por última vez.
