Miguel Strogoff
Miguel Strogoff Asà pues, los nacionales que tenÃan negocios que les reclamaban más allá de la frontera siberiana no podÃan dejar la provincia, momentáneamente al menos. El tono del primer artÃculo era serio. No admitÃa excepciones. Todo interés privado debÃa sacrificarse ante el interés general. En cuanto al segundo artÃculo del decreto, la orden de expulsión era, asimismo, inapelable. No concernÃa a otros extranjeros que a los de origen asiático, pero éstos no tenÃan más remedio que empaquetar sus mercancias y reemprender la ruta que acababan de recorrer.