París en el siglo XX
París en el siglo XX -Muy pronto -comentó el tío Huguenin, paseándose bajo las encinas y las acacias del puente-, van a construir ese fantástico navío holandés cuyo bauprés estará en la isla Mauricio cuando el timón todavía esté en la rada de Brest...
¿Admiraban Michel y Lucy esta gigantesca máquina tal como toda esa gente asombrada? Lo ignoro; pero se paseaban conversando en voz baja, o callando juntos, mirando al infinito. ¡Regresaron a la casa del tío Huguenin sin haber notado ninguna de las maravillas del puerto de Grenelle!
Opiniones de Quinsonnas sobre las mujeres
Un insomnio delicioso se apoderó de Michel la noche siguiente. ¿Para qué dormir? Más valía soñar despierto; y así lo hizo el joven, concienzudamente, hasta el alba; sus pensamientos alcanzaron los últimos límites de la poesía más etérea.
Por la mañana, bajó a las oficinas y subió a su montaña. Quinsonnas lo esperaba. Michel estrechó, o, más bien, aplastó la mano de su amigo; pero fue sobrio de palabras; reasumió el dictado, y dictó en un tono ardiente.
