Un Capitan de quince años
Un Capitan de quince años Dick Sand, sin hacer caso de las recomendaciones del americano, hizo fuego sobre uno de aquellos animales, al que, a pesar de su magnífica puntería, no pudo herir, porque Harris, con una rapidez increíble, le desvió el arma al tiempo que decía:
- ¡No dispare!
- ¡Son jirafas! -gritó Dick Sand sin hacer caso a la observación del americano.
- ¡Jirafas! -se admiró la señora Weldon-. Te equivocas, Dick, en América no hay jirafas.
-Naturalmente -remachó Harris-, en este país no puede haber jirafas. Sus ojos le habrán engañado, amigo. Seguro que eran avestruces.
- ¿Avestruces de cuatro patas? -preguntó enfadado el grumete.
-También a mí me pareció que se trataba de animales de cuatro patas -aseveró la señora Weldon.
-Y a nosotros también -exclamaron a la vez los negros.
Harris estalló en una carcajada.
- ¡Tendría gracia! -dijo-. ¡Avestruces de cuatro patas! No, amigos, no, la rapidez de estos animales les ha hecho ver mal.
-Según tengo entendido, tampoco existen avestruces en el Nuevo Mundo -comentó Dick.