Un Capitan de quince años
Un Capitan de quince años Harris explicó que, precisamente en América del Sur, existe una especie particular, llamada ñandú, que es la que acababan de ver.
Al dÃa siguiente, 17 de abril, al reanudar la marcha, Harris aseguró que antes de veinticuatro horas llegarÃan a la hacienda de su hermano donde, según él, los náufragos recibirÃan todos los cuidados y comodidades necesarios.
La señora Weldon afirmó que deseaba llegar cuanto antes porque el pequeño Jack empezaba a sentir fiebre y se fatigaba mucho.
-Me he dado cuenta de ello -intervino Dick-, pero la Naturaleza ha puesto aquà el remedio a este mal. Según sabemos por Harris nos encontramos en la región de los quinos, ¿verdad?
-Tiene usted razón -contestó el aludido-, los árboles que producen la preciosa corteza febrÃfuga se encuentran aquà pero no son fáciles de distinguir.
-Será por eso que me extraña no haber visto ni uno solo todavÃa -terminó el grumete.
-Si descubro alguno se lo diré, señora Weldon -dijo Harris, complaciente-. No obstante, en la hacienda hallará usted sulfato de quinina, que es mucho mejor que la simple corteza del árbol.
Sin ningún otro incidente llegó la noche y quedó organizado el campamento como de costumbre.