Un Capitan de quince años
Un Capitan de quince años No obstante, en el interior de África, tribus enteras aún son reducidas a la esclavitud después de sangrientas luchas.
La cifra de los dominados es muy considerable, a pesar de la vigilancia que efectúan los cruceros ingleses y franceses, que sólo pueden impedir ese tráfico en una parte muy limitada, debido a la enorme extensión de las costas del continente africano.
El espectáculo de los poblados incendiados, de los indígenas asesinados y de la desolación, no pueden describirse. Los pueblos, pasto de las llamas, quedan sin habitantes, los campos son devastados y quedan desiertos, las fieras invaden el país y los ríos arrastran los cadáveres después de tan espantosas carnicerías.
Es tan enorme la desfiguración de los lugares, que se da el caso de que el gran viajero Livingstone no reconoció, al día siguiente de una de tales carnicerías, una provincia que había visitado algunos meses antes.
Y no fue sólo este hombre quien hizo constar estos detalles. También Garrieron, Stanley, Speke, Burton y Grant hablan de idéntica manera de la llanura selvática del África central, principal teatro de esas acciones.