Un Capitan de quince años
Un Capitan de quince años Se inició la marcha y con la excusa de que cuando no llevaba nada se cansaba, Hércules cogió suavemente a Jack, que continuaba dormido, de los brazos de la sirvienta Nan. El primo Benedicto caminaba a largas zancadas sin abrir boca y sin que nadie pudiera saber si había notado la desaparición de Harris, cosa que a él poco le importaba. Su gran preocupación se refería a la pérdida de la lupa y sus gafas, lo cual era para él una gran complicación.
Pero, sin que él lo supiera, aquellos dos preciosos instrumentos habían sido encontrados por Bat entre la hierba del improvisado lecho del entomólogo, y si seguía reteniéndolos era porque Dick se lo había aconsejado, para obligar al primo Benedicto a caminar junto a ellos. Tom se detuvo de pronto y preguntó: -¿.Y Dingo?
El perro no se veía por parte alguna, por lo que Hércules, con su potente voz lo llamó varias veces. Dingo no acudió a la llamada. - ¿Habrá seguido a Harris? -preguntó Tom. Dick Sand, que había permanecido en silencio, ponderando la, ausencia del perro que era lamentable por lo que representaba de seguridad en la vigilancia, dijo entonces: -No, Tom. Más bien habrá seguido la pista de Negoro. La expedición siguió camino y a pesar de que desde el amanecer grandes nubes cubrían el horizonte, el calor era asfixiante. En el ambiente flotaba la amenaza de una tormenta que era muy probable que estallase antes de acabar el día.