Un Capitan de quince años
Un Capitan de quince años Ante aquella perspectiva, Dick Sand comprendió que era inútil intentar escapar. Y además, ¿cómo encontraren aquellas condiciones a la señora Weldon? Seguramente que ella y su hijo habían sido raptadas por Negoro, que había tenido buen cuidado de separarles de sus compañeros por razones que el joven grumete no podía comprender. No obstante, estaba seguro de que Negoro intervenía en el asunto.
Lo que el joven ignoraba era si Negoro y Harris dirigían por sí mismos aquella caravana. Si Dingo hubiese estado allí hubiera descubierto a Dick la proximidad del maldito portugués.
Sólo Hércules estaba en libertad, pero con muy pocas posibilidades de éxito si intentaba acudir en su ayuda. No podía dudar de la abnegación del formidable negro, y Dick estaba seguro de que Hércules haría en favor de la señora Weldon y de sus compañeros todo cuanto humanamente le fuese posible.
Por otra parte, Dick sabía que el principal mercado de los tratantes era el de Ñangue, en el Manyema, sobre el meridiano que divide en dos partes iguales el continente africano.
¿Se dirigían hacia aquel lugar?