Un Capitan de quince años
Un Capitan de quince años ¡Loado sea Dios! La señora Weldon y su hijo están vivos y no tienen que sufrir como nosotros las fatigas de estas duras caminatas. ¿Qué pretenderán Harris y Negoro? Los llevan a Kazonndé, y allí estoy seguro de encontrarles.
Del 11 al 15 de mayo: Calculo que aún faltan diez días para llegar a Kazonndé. La caravana sigue adelante y los prisioneros caminan cada vez con más dificultad. Muchos de ellos dejan huellas de sangre a su paso. Al pasar junto a un árbol he visto a unos esclavos atados al mismo por el cuello; los han dejado morir de hambre. Nuestro camino va quedando sembrado de cadáveres.
Del 16 al 24 de mayo: Las lluvias han cesado por completo. Hay que andar más de prisa y casi me faltan las fuerzas.
Los esclavos que están demasiado enfermos son abandonados y todo hace pensar que van a faltarnos los alimentos. Los jefes no se atreven a suprimir la ración de los soldados porque se sublevarían.
Veinte cautivos han sido asesinados a hachazos porque no podían andar. Ha sido espantoso. ¡La pobre Nan ha caído en esta horrible carnicería! He pasado al lado de su cadáver, al que ni siquiera puedo dar cristiana sepultura. Es la primera superviviente del naufragio que Dios llama a su seno.
¿Le habrá ocurrido algo a Hércules? No quiero ni pensarlo.