Un Capitan de quince años
Un Capitan de quince años XXIII
KAZONNDE
El 26 de mayo la caravana llegó a Kazonndé, y a pesar de que la mitad de los cautivos había caído en la larga caminata, el negocio todavía era bueno para los tratantes.
Los prisioneros, que constituían un total de doscientas cincuenta cabezas, iban a ser encerrados en unos barracones donde esperaban otros mil quinientos esclavos, quienes al día siguiente serían expuestos en el gran mercado de la plaza.
Les fueron quitadas las pesadas horcas, pero no así las cadenas. A pesar de todo, aquello representaba un gran alivio para aquellos desgraciados.
Tom y su hijo Bat pudieron abrazarse y todos se estrecharon las manos.
La robusta complexión de Acteón, Bat y Austin les había permitido resistir las fatigas, pero el viejo Tom se hallaba falto de fuerzas, tanto que si la caminata hubiese durado unos días más, a buen seguro que su cadáver hubiera sido abandonado en el camino.
Dick Sand se hallaba por fin en Kazonndé, a donde estaba convencido había sido llevada la señora Weldon y los suyos.