Un Capitan de quince años
Un Capitan de quince años El animal, a una llamada del grumete, se lanzó al agua y nadó trabajosamente hacia la lancha. Lo recogieron, y se precipitó hacia una lata que contenía agua dulce.
Para buscar un sitio más favorable y entrar con mayor facilidad en el barco, la lancha se alejó algunas brazas, lo que dio lugar a que el perro, tal vez por creer que sus salvadores no querían subir a bordo, agarrase a Dick por la chaqueta al tiempo que sus ladridos se hacían más lastimeros.
Aquello no podía ser más claro. La lancha avanzó y a los pocos momentos el capitán y Dick subían al puente, seguidos del perro.
La intención de los dos era arrastrarse hasta la escotilla, que aparecía abierta entre los pedazos de los dos mástiles; pero el perro, con sus ladridos, les indicaba otro camino. Le siguieron y trató de conducirles a la duneta, donde yacían cinco cuerpos. A la luz que entraba por la claraboya pudo observar el capitán que se trataba de negros.
Dick Sand creyó ver que los infortunados aún vivían.
El capitán Hull llamó a los dos marineros que cuidaban de la lancha, y entre todos sacaron a los náufragos.