Un Capitan de quince años
Un Capitan de quince años Este es un hecho que se repite con demasiada frecuencia, ya que algunos capitanes, después de una colisión, en la mayoría de los casos por imprudencia, se dan a la fuga sin preocuparse de prestar ningún socorro a los infortunados a quienes hacen naufragar.
- ¿De dónde procedía el Waldeck? preguntó Hull. -De Melbourne.
- ¿Eran ustedes esclavos?
-No, señor. Somos ciudadanos americanos.
Aquellos hombres pertenecían al Estado de Pensilvania y, en consecuencia eran ciudadanos libres a los que ningún blanco podía hacer valer el derecho de propiedad.
Habían sido contratados en calidad de trabajadores por un inglés que poseía una vasta explotación cerca de Melbourne, donde habían pasado tres años con gran provecho para ellos.
El día 5 de diciembre habían salido de Melbourne, una vez terminado su contrato, para regresar a América. Diecisiete días más tarde, durante una noche muy oscura, había sobrevenido el accidente.
Los cinco negros se habían quedado solos a bordo, a 1.200 millas de la tierra, en un casco casi inutilizado, mientras la tripulación del Waldeck y el mismo capitán habían desaparecido.