Un Capitan de quince años
Un Capitan de quince años También Dick era un gran amigo de Jack, de la misma manera que enseguida lo fue Dingo, que a bordo se comportaba muy bien. Aquel hermoso animal demostró pronto una particular preferencia por el pequeño, aviniéndose a que su joven compañero le hiciese servir de caballo, montado como un jinete sobre su robusta anatomía.
Dingo se convirtió muy pronto en el favorito de toda la tripulación. Sólo Negoro evitaba el encuentro con el animal, cuya antipatía, en cierto modo inexplicable, se mantenía desde el primer momento.
La señora Weldon estaba satisfecha con aquellas nuevas amistades de su hijo, particularmente del joven grumete, del que con mucha frecuencia hablaba con el capitán.
En una ocasión, el 6 de febrero, el comandante de la goleta le dijo a la señora Weldon.-
-Le garantizo que este muchacho será un buen marino bien pronto. Tiene el instinto del mar y esto suple lo que ignora todavía, por su edad, de la teoría del oficio.
-Es un excelente muchacho -aprobó la señora Weldon-, que nos ha causado una inmejorable ocasión desde que lo conocemos. Mi marido piensa hacerle estudiar para que a su tiempo obtenga el título de capitán.
-Creo muy acertada esta decisión -afirmó el comandante del navío.