Un Capitan de quince años
Un Capitan de quince años No obstante, contra lo que era de temer, el cetáceo no se precipitó contra la embarcación, sino que, seguida del ballenato, se sumergió rápidamente, nadando entre dos aguas con suma rapidez.
La persecución, o mejor dicho, el remolque, habÃa comenzado, y la ballenera con los remos levantados resbalaba como una flecha sobre el mar.
La jubarte llevaba una endiablada carrera que parecÃa no tener fin, y fue preciso unir las sondalezas una tras otra para dar mayor libertad al cetáceo.
¡Esa picara se nos comerá las sondalezas! -exclamó el capitán.
¡Pero no tendrá más remedio que volver a la superficie para respirar! -agregó el jefe de la tripulación. Por fin la ballena pareció ceder en su empuje.
-Se cansa -dijo el capitán Hull, observando que en aquel momento la Pilgrim se encontraba a más de cinco millas de la ballenera. No obstante, izando un pabellón en el extremo de un botador, le hizo señal de que se acercase.
La brisa era débil, y a pesar de que el capitán observó que Dick y los negros maniobraban, pensó que el barco a duras penas llegarÃa a alcanzar la ballena, si es que lo lograba.