Un Capitan de quince años
Un Capitan de quince años Con el mayor cuidado y evitando ponerse al alcance de la formidable cola, se acercaron al flanco izquierdo del mamífero. El capitán Hull, de pie en la proa con las piernas abiertas para lograr mayor estabilidad, sujetaba el arma con la que iba a propinar el primer golpe.
-¿Preparados, muchachos? -interrogó el capitán.
-Preparados -respondió Howik, en tanto que con sus manos aseguraba el timón.
La ballena parecía dormir.
Era el momento de atacar y por eso el capitán Hull, cogiendo el arpón por la parte media, y después de balancearlo varias veces con el fin de asegurar el golpe, lo proyectó con todo el vigor de su brazo.
- ¡Atrás! -gritó inmediatamente.
La ballenera, al impulso de todos los marineros, retrocedió con rapidez, apartándose de los coletazos del mamífero.
- ¡Un ballenato! -exclamó el jefe de los tripulantes, dando a entender con aquel grito el motivo por el cual la ballena había estado inmóvil tanto tiempo.
Al inclinarse casi por completo sobre el flanco, sintiéndose herida, la jubarte había dejado al descubierto un ballenato, al que amamantaba.
El capitán Hull sabía que la madre se defendería con más furor y que la captura se haría, por lo tanto, mucho más difícil.