Un Capitan de quince años
Un Capitan de quince años Ante aquel peligro, Dick hizo arriar el mastelero de juanete y el de la flecha, plegando las velas bajas, con el fin de navegar sólo con el petifoque y la gavia rizada.
Al amanecer del día 12 el tiempo empeoró. El grumete pudo comprobar, con espanto, que el barómetro había descendido notablemente.
Se avecinaba una tremenda tempestad y la Pilgrim no podía seguir con las pocas lonas que le quedaban.
Dick dio orden de plegar la gavia, pero una violenta ráfaga de viento se anticipó a la maniobra y arrancó la vela.
El grumete temía que de un momento a otro la nave sería lanzada contra los escollos del litoral, que no podía estar lejos.
En aquel momento Negoro subió al puente desde donde dirigió su mirada a un punto del horizonte, como si tratase de descubrir tierra a través de la bruma. No pronunció ni una palabra, pero sus labios esbozaron una malévola sonrisa.
A los pocos minutos regresó a la cocina.