Un Capitan de quince años

Un Capitan de quince años

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Al primo Benedicto no fue posible asignarle un puesto, ya que con su lata de hojalata terciada, con su cazamariposas en la mano y una gran lupa pendiente del cuello, iba y venía persiguiendo toda clase de insectos, con peligro de ser mordido por alguna serpiente venenosa.

En cuanto a Dingo, corría de un lado para otro, pareciendo inquieto, como si buscase una pista, y casi sin cesar gruñía sordamente, más bien lastimero que furioso. Todos se dieron cuenta de su extraña conducta, pero nadie podía explicarse a qué era debido.

La señora Weldon, temiendo que a su primo le ocurriese algún percance en sus constantes desplazamientos, le llamó repetidas veces, amenazándole con quitarle la caja de los insectos, las gafas y la lupa si no seguía junto a la caravana.

El primo Benedicto, ante aquella amenaza, se sometió durante una hora, pero después comenzó a alejarse de nuevo, sin acordarse ya de la promesa hecha a la señora Weldon.

Esta pidió a Hércules que se encargase de la custodia del rebelde primo.

El negro aceptó complacido pensando que, en caso necesario, le bastaría una sola mano para reintegrar a su puesto a aquel hombre como si fuese un simple insecto.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker