Un Drama en México
Un Drama en México —A la que usted se refiere, no. Lleva municiones de guerra a los desdichados que están en plena rebelión contra el gobierno legÃtimo de su paÃs; es prestar armas a una mala causa.
—No discutiré con usted, miss Jenny, el derecho de los confederados, pero no puedo por menos de decirle que soy negociante y que, como tal, sólo me preocupan los intereses de mi casa. Busco la ganancia dondequiera que se presente.
—Eso es justamente lo censurable —replicó la joven —. La ganancia no justifica nada.
Cuando vende usted a los chinos el opio que los embrutece es menos culpable que ahora proporcionando a los rebeldes del sur los medios de continuar una guerra criminal.
—¡Oh miss Jenny! por esta vez no puedo darle la razón; es usted demasiado injusta…
—No, lo que digo es cierto y justo, y asà lo reconocerá usted mismo cuando haya reflexionado sobre el papel que representa usted en esta ocasión, cuando haya recapacitado sobre los resultados de que será usted responsable a los ojos de todo el mundo. Entonces me dará usted la razón en este punto como en tantos otros…
Playfair no sabÃa qué contestar y, conociendo que la cólera empezaba a dominarle, se separó de la joven, pues le humillaba su propia impotencia; se mostró enfadado como un chiquillo al que se contrarÃa, pero volvió enseguida al lado de la joven que le aturdÃa con sus argumentos acompañados de tan seductoras sonrisas.