Un Drama en México
Un Drama en México —¡Bien! —dijo José—. He aquà el primero de los tres torrentes que debemos atravesar.
En efecto, un arroyo profundamente encajonado cortaba el paso a los viajeros.
—En mi último viaje este torrente estaba seco —dijo José—. SÃgame, mi teniente.
Ambos descendieron por una pendiente bastante suave tallada en la roca viva, y llegaron a un vado que era fácilmente practicable.
—¡Ya va uno! —exclamó José.
—¿Los otros son igualmente franqueables? —preguntó el teniente.
—Igual —respondió José—. Cuando la estación de las lluvias los hace crecer, estos torrentes desembocan en el riachuelo de Ixtoluca, que nos encontraremos al llegar a las tierras altas.
—¿No hay motivos de temor en estas soledades?
—Ninguno, a no ser el puñal mexicano.
—Es cierto —dijo MartÃnez—. Estos indios de las tierras altas han permanecido fieles por tradición al cuchillo.