Un Drama en México

Un Drama en México

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Tanto los cazadores de oficio, como los de segundo y tercer orden, los hábiles que matan sin apuntar como los tontos que apuntan y no matan nunca, todos se preparaban en vista de la apertura, se equipaban, no pensando, hablando, ni soñando más que con liebres, conejos y perdices. Mujer, hijos, familia, amigos, todo se olvidaba. Política, artes, literatura, agricultura, comercio, todo desaparecía ante la perspectiva del gran día. Entre mis amigos en Amiens, había uno, verdadero cazador, pero persona amable, aunque era empleado. Algunas veces padecía de reuma al tratarse de ir a la oficina; pero estaba siempre más listo que un galgo cuando ocho días de vacaciones le permitían asistir a la apertura de la caza.

Mi amigo se llamaba Bretignot.

Algunos días antes de la fecha memorable, Bretignot estuvo en mi casa.

—¿No ha cazado usted nunca? —me dijo con ese tono de superioridad que tiene dos partes de amabilidad contra ocho de desdén.

—Nunca, Bretignot —le respondí—, ni pienso hacerlo.

—Entonces, venga a la apertura conmigo —añadió Bretignot—. Tenemos en Hérisart doscientas hectáreas reservadas, en donde la caza abunda. Tengo derecho a llevar un convidado, por lo cual lo invito, y le llevo.

—Es que… —dije yo balbuceando.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker