Un Drama en México
Un Drama en México Durante esta forzada estancia en tierra, el señor Orteva informó a don Roque del relajamiento de la disciplina que había notado a bordo, y los dos capitanes se comprometieron a redoblar la vigilancia y la severidad.
El señor Orteva tenía que vigilar más especialmente a dos de sus hombres, el teniente Martínez y el gaviero José.
Habiendo comprometido el teniente Martínez su dignidad de oficial en los conciliábulos del castillo de proa, fue arrestado varias veces y, durante estos arrestos, le reemplazó en sus funciones de segundo de la Constancia el aspirante Pablo. En cuanto al gaviero José, se trataba de un hombre vil y despreciable, que sólo medía sus sentimientos en dinero contante y sonante. Así, pues, se vio vigilado de cerca por el honrado contramaestre Jacopo, en quien el señor Orteva tenía plena confianza.
El aspirante Pablo era una de esas naturalezas privilegiadas, francas y valerosas, a las que la generosidad inspira las más grandes acciones. Huérfano, recogido y educado por el capitán Orteva, se hubiera dejado matar por su bienhechor. Durante sus conversaciones con Jacopo, el contramaestre, se permitía, arrastrado por el ardor de su juventud y los impulsos de su corazón, hablar del cariño filial que sentía por el señor Orteva, y el buen Jacopo le estrechaba vigorosamente la mano, porque comprendía lo que el aspirante expresaba tan bien.