Un Drama en México
Un Drama en México De esta manera el señor Orteva contaba con dos hombres devotos en los que podÃa tener absoluta confianza. Pero ¿qué podÃan hacer ellos tres contra las pasiones de una tripulación indisciplinada? Mientras intentaban dÃa y noche triunfar sobre aquel espÃritu de discordia, MartÃnez, José y los demás marineros seguÃan progresando en sus planes de rebeldÃa y traición.
El dÃa antes de zarpar, el teniente MartÃnez estaba en una taberna de los bajos fondos con algunos contramaestres y una veintena de marinos de los dos navÃos.
—Compañeros —dijo el teniente MartÃnez—, gracias a las oportunas averÃas que hemos tenido, el brick y el navÃo han tenido que hacer escala en las Marianas y he podido acudir aquà en secreto a hablar con ustedes.
—¡Bravo! —exclamó la asamblea al unÃsono.
—¡Hable, teniente, y háganos conocer su proyecto —dijeron entonces varios marineros.
—He aquà mi plan —respondió MartÃnez—. En cuanto nos hayamos apoderado de los dos barcos, pondremos proa hacia las costas de México. Saben ustedes que la nueva Confederación carece de Marina. Comprará, pues, a ojos cerrados nuestros barcos, y no solamente cobraremos nuestro salario de esa forma, sino que lo que sobre de la venta será igualmente compartido por todos.
—¡De acuerdo!
—¿Y cuál será la señal para actuar simultáneamente en las dos embarcaciones? —