Un Drama en México
Un Drama en México preguntó el gaviero José.
—Se disparará un cohete desde el Asia —respondió MartÃnez—. ¡Ese será el momento!
Somos diez contra uno, y haremos prisioneros a los oficiales del navÃo y del brick antes de que se hayan apercibido de nada.
—¿Cuándo se dará la señal? —preguntó uno de los contramaestres de la Constancia.
—Dentro de algunos dÃas, cuando lleguemos a la altura de la isla de Mindanao.
Pero, ¿no recibirán a cañonazos los mexicanos a nuestros barcos? —objetó el gaviero José—. Si no me equivoco, la Confederación ha emitido un decreto por el que se someten a vigilancia todas las embarcaciones españolas y quizá, en lugar de oro, nos regalen una lluvia de hierro y de plomo.
—Puedes estar tranquilo, José. Haremos que nos reconozcan, ¡y desde bien lejos! —
replicó MartÃnez.
—¿Y cómo?
—Izando en lo más alto del palo mayor de nuestros bergantines el pabellón de México.
Mientras decÃa esto, el teniente MartÃnez desplegó ante los ojos de los rebeldes una bandera verde, blanca y roja.