Un Drama en México
Un Drama en México Un sombrÃo silencio recibió la aparición del emblema de la independencia mexicana.
—¿Añoran ya la bandera de España? —gritó el teniente con tono burlón—. ¡Pues bien, que los que experimenten tales añoranzas se separen de nosotros y viren de borda a las órdenes del capitán Orteva y del comandante don Roque! ¡En cuanto a nosotros, que no queremos seguir obedeciendo, sabremos reducirles a la impotencia!
—¡Bien! ¡Bien! —gritó toda la asamblea unánimemente.
—¡Compañeros! —volvió a hablar MartÃnez—. Nuestros oficiales cuentan con los vientos alisios para bogar hacia las islas de la Sonda; pero ¡les demostraremos que, aun sin ellos, se pueden correr bordadas contra los monzones del océano PacÃfico!
Después de estas palabras, los marineros que asistÃan a este conciliábulo secreto se separaron y, por diversos caminos, regresaron a sus respectivos navÃos.
Al alba del dÃa siguiente el Asia y la Constancia levaron anclas y, poniendo proa al sudoeste, el navÃo y el brick se dirigieron a toda vela hacia Nueva Holanda. El teniente MartÃnez volvÃa a desempeñar sus funciones, pero, de acuerdo con las órdenes del capitán Orteva, estaba estrechamente vigilado.