Un Drama en México
Un Drama en México EN este mundo todo tiene un límite, aún en los cotos.
Apareció un bosquecillo que cortaba la pradera; un kilómetro más, y llegaba a él.
Continué andando sin apretar el paso y llegué al bosque.
A lo lejos; pero muy lejos, se oían tiros.
“Gran caza están haciendo, pensé. De seguro no van a dejar absolutamente nada para el año que viene.”
Entonces se me ocurrió que quizás tendría más suerte en el bosque que en la pradera.
En los árboles habría cuando menos inocentes gorriones, de los que nos ponen en la fondas de lujo como alondras.
El demonio de la caza había tomado posesión de mí. ya no llevaba la escopeta al hombro; la cargué, alcé el gatillo, y empecé a mirar con cuidado a derecha e izquierda.
¡Nada! Los gorriones, temiendo sin duda a las fondas de París, se ocultaban. Una o dos veces apunté, pero eran hojas que se movían con el viento, y no quería tirar sobre la hojas.