Un Drama en México
Un Drama en México EN aquel momento, una masa larga y estrecha que estaba echada sobre la hierba, se levantó.
Reconocà en seguida con terror al pantalón azul con franja negra, la guerrera oscura con botones plateados, el cinturón amarillo, todo lo cual desperté yo con mi tiro.
—¿Se entretiene usted, en tirar sobre los tricornios de los gendarmes? —me dijo, con ese acento brusco que distingue a la célebre institución.
—Gendarme, perdone usted —balbucié yo.
—¡Y le ha dado usted en medio de la escarapela!
—Yo creÃa que era una liebre… fue una ilusión… Después de todo, estoy dispuesto a pagar lo que sea.
—SÃ. Es que cuesta caro un sombrero de gendarme, sobre todo si se tira sin licencia.
Me puse pálido. Se me agolpó la sangre en el corazón.
—¿Tiene usted licencia? —me dijo el gendarme.
—¿Licencia?
—SÃ, licencia. Debe usted saber lo que es.