Un Drama en México
Un Drama en México Kelvindock, está situado a corta distancia de la ciudad, en la orilla derecha del Clyde y bien pronto sus inmensos astilleros fueron invadidos por los curiosos: ni una punta, del muelle, ni una tapia de wharf, ni un techo de almacén ofrecía el menor espacio desocupado.
El mismo río estaba cuajado de embarcaciones y en la orilla izquierda hormigueaban los espectadores en las alturas de Govan.
No se trataba, sin embargo, de una ceremonia, extraordinaria, sino sencillamente de la botadura de un buque y los habitantes de Glasgow debían estar acostumbrados a semejantes operaciones. El Delfín, éste era el nombre del vapor construido por los señores Tod y MacGregor, ¿ofrecía acaso alguna particularidad? No, por cierto.
Era un gran buque de mil quinientas toneladas, de planchas de acero en el que todo se había combinado para obtener una marcha superior. Su máquina, salida de los talleres de Lancefield era de alta presión y dotada de una fuerza efectiva de quinientos caballos. Ponía en movimiento dos hélices gemelas situadas a ambos lados del codaste en las partes delgadas de la popa, y completamente independientes una de otra, nueva aplicación del sistema de los señores Milwal y Dudgeon, que da una gran velocidad a las naves y les permite evolucionar dentro de un círculo excesivamente reducido. En cuanto al calado del Delfín, era poco considerable y no se engañaban los inteligentes al decir que debía estar destinado a navegar por parajes de escasa profundidad.