Un Drama en México
Un Drama en México EL armamento del Delfín se llevaba a cabo con mucha rapidez: el aparejo estaba listo y sólo hubo que ajustarlo. El Delfín llevaba tres palos de goleta, lujo poco menos que superfluo, pues no contaba con el viento para escapar a los cruceros federados sino con las potentes máquinas encerradas en sus costados. Y hacía bien.
A fines de diciembre el Delfín verificó sus pruebas en el golfo del Clyde. Sería difícil decir si quedó más satisfecho el constructor que el capitán. El nuevo steamer cortaba el agua admirablemente y el patentlog 1 marcó una velocidad de 17 millas por hora[3], velocidad nunca alcanzada por un barco inglés, francés o americano. Evidentemente el Delfín, luchando con los buques más rápidos, habría ganado muchos cables de delantera en un match marítimo.