Un hijo adoptivo
Un hijo adoptivo Los mismos. EL BARÓN. ISIDORE. LAURENT
(El Barón lleva a Isidore en sus brazos).
DUMORTIER: ¡Salvado! ¡Dios mÃo!
EL BARÓN: No es ningún reproche, pero es la segunda vez que salvo a este joven.
CESARINE: ¡Ah! ¡TÃo! Él ha arriesgado su vida… para salvarlo…
DUMORTIER: Además, él no sabe nadar; ¿pero cómo sucedió todo?
EL BARÓN: Nada podrÃa ser más simple. Cuando pasaba sobre el puente, uno de los tablones se derrumbó y caà de cabeza al rÃo.
CESARINE: ¡Oh! ¡Dios mÃo!
EL BARÓN: ¡Cálmate! El mal no fue mayor porque nado como una ballena. Pero, de repente, me sentà tomado[45] por el cuello. Era el Sr. Barbillon.
DUMORTIER: Que trataba de sacarle del agua.
EL BARÓN: Y que me halaba… hacia el fondo. Tuve que darle un puñetazo.
LAURENT: ¡Qué honor!
EL BARÓN: Lo atonté y lo empujé delante de mà hacia la orilla. Allà está.
ISIDORE: Salvado por él otra vez. Siempre el destino.
CESARINE: ¡Sr. Isidore! ¡Le entiendo! Usted quiso.