Un hijo adoptivo
Un hijo adoptivo IPHARAGHERRE: Y si él mata a éste, estará matando una belleza, pues le diré, con todo respeto, Sr. Dumortier, si lo captura, harÃa de usted un bocado.
DUMORTIER: ¡Un bocado o dos si me captura! Es algo para preocuparse.
ISIDORE: Asà es.
IPHARAGHERRE: Pero a usted, Sr. Barbillon, que parece estar por encima de eso.
ISIDORE: ¿Yo? ¿Qué dice? Si estuviera en la alfombrilla de la cama, no lo digo.
IPHARAGHERRE: Es una bestia repugnante, créame, y a pesar de toda su ciencia, su estudio de las leyes y sus rúbricas del código, él sabrá cómo derribarlo.
ISIDORE: ¡SÃ, dentro de su estomago! No lo dudo y es por eso que evitaré hacerlo mi compañero habitual. No sé incluso si el señor Barón se sentirá halagado.
DUMORTIER: Eso espero, pero mi noble amigo sà que tarda en presentarse; ¿habrá pasado una mala noche? Es mi deber informarme.
(Se toca a la puerta del pabellón).
