Una ciudad flotante
Una ciudad flotante Dejad en alta mar dos buques, sin corriente ni vientos, y concluirán por atracar uno a otro. Poned en el espacio dos planetas inmóviles, y acabarán por chocar. Colocad dos enemigos en medio de un gentÃo y se encontrarán, más o menos pronto: todo es cuestión de tiempo. Esto es fatal.
Llegada la noche, el concierto se efectuó con arreglo al programa. El salón, lleno de gente, estaba profusamente alumbrado. Por las escotillas entreabiertas se veÃan las anchas caras tostadas por el sol y las curtidas manos de los marineros. ParecÃan mascarones esculpidos en las volutas del techo.