Veinte mil leguas de viaje submarino
Veinte mil leguas de viaje submarino -¿Por qué, señor? Puede presentarse alguna circunstancia favorable y no veo qué podrÃa impedirnos aprovechar de ella. ¡Si no hay más que unos veinte hombres a bordo de esta máquina, supongo que no harán retroceder a dos franceses y un canadiense!
ValÃa más admitir la propuesta del arponero que discutirla, por lo que me contenté con responderle:
-Esperemos que se presenten las circunstancias y entonces veremos. Pero hasta entonces le ruego que domine su impaciencia. No podemos obrar sino con astucia y no es llevándolo todo por delante como hará usted aparecer la oportunidad favorable. Prométame, pues, que aceptará la situación sin irritarse demasiado.
-Lo prometo, señor profesor, respondió Ned Land con tono poco tranquilizador. Ni una palabra violenta saldrá de mis labios, ningún ademán brusco me traicionará, aun cuando el servicio de mesa no se realice con la regularidad deseable.