Veinte mil leguas de viaje submarino
Veinte mil leguas de viaje submarino -Ahora, permítame terminar lo que tengo que decirle. Yo lo conozco a usted, señor Aronnax. Usted no tendrá motivos de queja como sus compañeros por la casualidad que lo ha ligado a mi suerte. Encontrará, entre los libros que utilizo para mis estudios predilectos, la obra que publicó sobre las profundidades marinas. La he leído a menudo. Ha llegado con su trabajo tan lejos como se lo permitía la ciencia terrestre.