Veinte mil leguas de viaje submarino
Veinte mil leguas de viaje submarino -Señor, dijo el capitán Nemo mostrándome los instrumentos suspendidos en las paredes de su cuarto, éstos son los aparatos que requiere la navegación del Nautilus. Aquí, como en el salón, los tengo siempre a la vista y me indican nuestra situación y rumbo exactos en medio del océano. Algunos los conoce usted, como el termómetro, que marca la temperatura interior del Nauti1us; el barómetro, que mide la presión atmosférica y anuncia las variaciones del tiempo; el higrómetro, que señala el grado de sequedad de la atmósfera; el storm- glass, cuya mezcla al descomponerse anuncia la proximidad de las tormentas; la brújula que me guía; el sextante, que por la altura del sol me da a conocer la latitud; los cronómetros, que indican la longitud, y, por fin, los catalejos de día y de noche, con los que puedo explorar los puntos del horizonte cuando el Nautilus sube a la superficie del mar.
-Son los instrumentos habituales de la navegación, respondí, y conozco su uso. Pero aquí veo otros que, sin duda, responden a exigencias particulares del Nautilus. ¿Ese cuadrante que está allí con una aguja móvil, no es un manómetro?
-Es un manómetro, en efecto. Puesto en comunicación con el agua indica la presión exterior y con ello la profundidad en que se mantiene mi aparato.
-¿Y estas sondas de nueva especie?