Veinte mil leguas de viaje submarino
Veinte mil leguas de viaje submarino -Son sondas termométricas para conocer la temperatura de las diversas capas de agua.
-¿Y estos otros instrumentos cuyo empleo no adivino?
-Aquí, señor profesor, he de darle algunas explicaciones, dijo el capitán Nemo. Dígnese, pues, escucharme.
Guardó silencio durante un instante, luego dijo:
-Existe un agente poderoso, sumiso, rápido, fácil, que se presta a todo uso y reina como amo a bordo de mi nave. Todo se hace por medio de él. Me ilumina, me provee de calor, es el alma de mis aparatos mecánicos. Ese agente es la electricidad.
-¡La electricidad!, exclamé sorprendido.
-Sí, señor.
-Sin embargo, logra usted tal rapidez de movimientos que no condice con el poder de la electricidad. Hasta ahora, su potencia dinámica es muy restringida y no ha podido producir sino muy poca fuerza.
-Señor profesor, respondió el capitán Nemo, mi electricidad no es la de todo el mundo, y esto es todo lo que me permitirá usted que le diga.