Veinte mil leguas de viaje submarino
Veinte mil leguas de viaje submarino Consulté el planisferio y a los 32º 40' de latitud norte y 1 67º 50' de longitud oeste encontré un islote que en 1801 había reconocido el capitán Crespo y que los antiguos mapas españoles llamaban Roca de la Plata. Estábamos, por lo tanto, a mil ochocientas millas más o menos del punto de partida y la dirección un poco modificada del Nauti- lus lo llevaba hacia el sudeste. Les señalé a mis compañeros la pequeña roca perdida en medio del Pacífico norte.
-Si el capitán Nemo baja a tierra algunas veces, les dije, por lo menos sabe elegir islas absolutamente desiertas. Ned Land se encogió de hombros sin responder, luego Consejo y él se marcharon. Después de la cena servida por el camarero mudo e impasible, me dormí con cierta preocupación en el alma. El día siguiente, 17 de noviembre, al despertar, noté que el Nau- tilus estaba completamente inmóvil. Me vestí sin demora y entré en el gran salón.