Veinte mil leguas de viaje submarino
Veinte mil leguas de viaje submarino Sus búsquedas resultaron vanas. El Espérance y el Recherche hasta pasaron por delante de Vanikoro sin detenerse y, en suma, fue aquel un viaje muy desdichado, puesto que les costó la vida a d'Entrecasteaux, a dos de sus segundos y a varios marineros de la tripulación. Un ducho navegante del Pacífico, el capitán Dillon, fue el primero que halló rastros indudables de los náufragos. El 15 de mayo de 1824, su navío, el Saint Patrick pasó cerca de la isla de Tikopia, una de las Nuevas Hébridas. Allí, un marinero indostanés abordándolo en una piragua le vendió la empuñadura de plata de una espada,que llevaba las huellas de unos caracteres grabados a buril. El marinero afirmaba, además, que seis años antes, en una estadía en Vanikoro, había visto a dos europeos que pertenecían a unos navíos hundidos hacía muchos años en los arrecifes de la isla.