Veinte mil leguas de viaje submarino
Veinte mil leguas de viaje submarino -Lo que sabe todo el mundo, capitán, le respondí.
-¿Y qué es lo que todo el mundo sabe?, insistió con tono un tanto irónico.
-Pues se lo diré.
Y le referí lo que las últimas investigaciones de Dumont d'Urville habían revelado, trabajos cuyo resumen muy sucinto es el que sigue. Luis XVI designó en 1785 a La Pérouse y a su segundo, el capitán de Langle, para que llevaran a cabo un viaje de circunnavegación. Tenían a su mando las corbetas la Boussole y la Astrolabe, que no volvieron a aparecer jamás.
En 1791, inquieto con razón por la suerte que pudo caberles a ambas corbetas, el gobierno francés armó dos grandes transportes de guerra, el Recherche y el Espérance, transportes que salieron de Brest el 28 de setiembre, a las órdenes de Bruni d'Entrecasteaux. Dos meses después se supo, por declaraciones de un tal Bowen, comandante de la Albermale, que unos restos de navíos habían sido vistos en las costas de Nueva Georgia. Pero ignorando d'Entrecasteaux tales noticias bastante inseguras, por lo demás-se dirigió hacia las islas del Almirantazgo, señaladas en un informe del capitán Hunter como el lugar del naufragio de La Pérouse.