Veinte mil leguas de viaje submarino
Veinte mil leguas de viaje submarino El 28 de enero, cuando el Nautilus ascendió a mediodía a la superficie del mar, a los 9º 4' de latitud norte, se encontraba a la vista de una tierra ubicada a ocho millas al oeste. Observé, al principio, una aglomeración de montañas de aproximadamente dos mil pies de altura, cuyas formas se modelaban caprichosamente. Regresé al salón, y cuando se hubo determinado la posición después de anotarla en la carta marina, reconocí que nos encontrábamos ante la isla de Ceilán, esa perla que pende en el lóbulo inferior de la península índica. Fui a buscar en la biblioteca algún libro que se refiriese a esta isla, una de las más fértiles del globo.
Encontré precisamente un volumen de Sirr H. C. intitulado Ceylan and tbe Cingalese. Vuelto al salón, anoté primeramente la posición de Ceilán, a la que la antigüedad prodigara tan diversos nombres. Su ubicación queda comprendida entre los 5º 55' y 9º 49´ de latitud norte y entre los 79º 42' y 82º 4' de longitud este del meridiano de Greenwich; su longitud es de doscientas setenta y cinco millas; su anchura máxima, ciento cincuenta millas; su circunferencia, novecientas millas; su superficie, veinticuatro mil cuatrocientas cuarenta y ocho millas, es decir, un poco inferior a la de Irlanda.
