Veinte mil leguas de viaje submarino
Veinte mil leguas de viaje submarino -Nosotros estamos habituados, replicó el capitán Nemo, y, con el tiempo, usted también lo estará. Por lo pronto, iremos armados, y en el camino quizás podamos cazar algún escualo. Es una caza interesante. Así pues, hasta mañana, señor profesor, y bien temprano.
Dicho esto en un tono displicente, el capitán Nemo salió del salón.
"Reflexionemos -me dije-y hagámoslo con calma. Cazar nutrias de mar en las selvas submarinas, como lo hemos hecho en la isla Crespo, vaya y pase. ¡Pero recorrer el fondo de los mares cuando se está casi seguro de encontrar escualos, es otro cantar!" Y heme aquí soñando con tiburones, pensando en sus amplias quijadas armadas de múltiples hileras de dientes, capaces de seccionar a un hombre por la mitad. Sentía ya cierto dolor en los riñones.