Veinte mil leguas de viaje submarino
Veinte mil leguas de viaje submarino ¡Qué relámpago atravesó por mi mente! ¡La Atlántida, la antigua Merópida de Teopompo, la Atlántida de Platón, el continente negado por OrÃgenes, Porfirio, Jámblico, d'Anville, Malte-Brun, Humboldt, quienes consideraban su supuesta desaparición como relatos legendarios, y, en cambio, admitida por Posidonio, Plinio, Ammianus, Marcelino, Tertuliano, Engels, Sherer, Tournefort, Buffon, d'Avezac, yo la tenÃa allà ante mi vista, mostrando aún los irrecusables testimonios de su catástrofe!
¡Era, pues, aquella región sepultada que existió separada de Europa, del Asia, de Libia, tras las Columnas de Hércules, donde residÃa el poderoso pueblo de los atlantes, contra el cual se encendieron las primeras guerras de la antigua Grecia!
El historiador que ha consignado en sus relatos los grandes hechos de esos tiempos heroicos ha sido el mismo Platón. Compuso su diálogo de Timeo y de Critias, por decirlo asÃ, inspirado en Solón, poeta y legislador.