Veinte mil leguas de viaje submarino
Veinte mil leguas de viaje submarino Ahora bien, que existÃa no podÃa negarse. De modo que, dada la inclinación que el pensamiento humano tiene hacia lo maravilloso, se comprenderá la emoción que en el mundo entero causó esa aparición sobrenatural. Porque en cuanto a relegarla al mundo de la fábula, era preciso renunciar a ello.
Efectivamente, el 20 de julio de 1866, el vapor Governor Higgin- son, de la Calcutta and Burnach steam navigation company, se habÃa encontrado con aquella masa movediza a cinco millas al este de las costas australianas. El capitán Baker supuso, al principio, que se hallaba frente a un arrecife desconocido. Y se disponÃa a determinar su situación exacta, cuando dos columnas de agua que proyectaba el inexplicable objeto, surgieron silbando y se elevaron a ciento cincuenta pies. De modo, pues, que salvo que ese escollo estuviera sometido al intermitente surgir de un geiser, el Governor Higginson se hallaba, sin la menor duda, en presencia de algún mamÃfero acuático desconocido aún, que arrojaba por los orificios respiratorios unas columnas de agua mezclada con aire y vapor.
