Veinte mil leguas de viaje submarino
Veinte mil leguas de viaje submarino Me ubiqué con Consejo en el salón. Por el cristal del panel corrido, mirábamos las capas inferiores del océano austral. El termómetro subÃa. La aguja del manómetro giraba en el cuadrante. A los trescientos metros más o menos, como lo habÃa previsto el capitán Nemo, flotábamos bajo la ondulada superficie de la barrera; pero el Nautilus se sumergió más aún, llegando a la profundidad de ochocientos metros. La temperatura del agua, que marcaba doce grados bajo cero en la superficie, ya sólo era de diez; habÃanse ganado dos grados. De más está decir que la temperatura del Nautilus se mantenÃa en un nivel muy superior, por los aparatos de calefacción. Todas las maniobras se cumplÃan con precisión extraordinaria.
-Pasaremos, si al señor le parece bien, me dijo Consejo.