Veinte mil leguas de viaje submarino
Veinte mil leguas de viaje submarino De acuerdo con ello, me fui en busca de Ned Land. Me hubiera agradado llevarlo conmigo. El tozudo canadiense se negó y advertí que su conducta taciturna como su mal humor se acentuaban día a día. Después de todo, no lamenté su obstinación en, aquella circunstancia. En verdad, había demasiadas focas en tierra y no era prudente inducir en tentación al pescador irreflexivo.
Terminado el almuerzo pasé a tierra. El Nautilus habla subido unas millas durante la noche. Se hallaba en alta mar, a una legua larga de la costa, dominada por un pico agudo de cuatrocientos o quinientos metros. La canoa conducía también al capitán Nemo con dos tripulantes y los instrumentos, es decir, un cronómetro, un catalejo y un barómetro.