Veinte mil leguas de viaje submarino
Veinte mil leguas de viaje submarino Pero el canadiense no perdió la oportunidad de arrojar su chorrito de agua frÃa.
-¡El mundo habitado!, dijo meneando la cabeza. ¡No se preocupe por él, amigo Consejo, que jamás volveremos a verlo!
Eran entonces las cinco de la mañana. En ese momento se produjo un choque en la proa del Nautilus. Comprendà que el espolón se habÃa metido en un bloque de hielo. Debió de ser a consecuencia de una mala maniobra, pues ese túnel submarino, obstruido por los bloques, no brindaba posibilidades de fácil navegación. Pensé, por lo tanto, que el capitán Nemo modificarÃa el rumbo, contorneando los obstáculos o siguiendo las sinuosidades del túnel. En todo caso, la marcha hacia adelante no quedarÃa necesariamente detenida. Sin embargo, contra lo que yo esperaba, el Nautilus inició un movimiento de retroceso muy pronunciado.
-¿Nos volvemos atrás?, preguntó Consejo.
-SÃ, respondÃle. De este lado, el túnel no tendrá salida.
-¿Y entonces?...