Veinte mil leguas de viaje submarino
Veinte mil leguas de viaje submarino -Pues, entonces, es muy sencilla la maniobra. Nos volvemos sobre nuestros pasos y salimos por el orificio sur. Eso es todo. Al hablar de esta manera quería yo parecer más convencido de lo que en verdad lo estaba. Entre tanto, el movimiento de retroceso se aceleraba y el Nautilus marchando a contra hélice nos arrastraba con suma velocidad.
-Será un atraso, dijo Ned.
-¡Qué importan unas horas más o menos, con tal que salgamos!
Me paseé durante un rato desde el salón hasta la biblioteca. Mis compañeros, sentados, callaban. Poco después, me eché en un diván y tomé un libro cuyas páginas recorrían maquinalmente mis miradas. Un cuarto de hora más tarde, Consejo que se me había acercado, me preguntó.
-¿Es muy interesante lo que el señor lee?
-Muy interesante, le respondí.
-Ya lo creo. Es el libro del señor el que el señor está leyendo.
-¿Mi libro?...