Veinte mil leguas de viaje submarino
Veinte mil leguas de viaje submarino -¡Cinco noches y cuatro dÃas!, les dije a mis compañeros. Y no contamos con reservas de aire más que para dos dÃas.
-Fuera de que, añadió Ned, cuando salgamos de esta maldita, prisión, estaremos aún presos bajo la barrera y sin cornunicación posible con la atmósfera.
La observación era exacta. ¿Quién podÃa prever, entonces, qué tiempo mÃnimo exigirÃa nuestra liberación? ¿No nos ahogarÃa la asfixia antes que el Nautilus lograra subir a la superficie del mar? ¿SerÃa su destino el de perecer en aquella tumba de hielo con todos los que se hallaban en él? La situación presentaba terrible aspecto. Pero cada ano de nosotros la habÃa encarado de frente y todos estábamos decididos a cumplir con nuestro deber hasta el fin.