Veinte mil leguas de viaje submarino

Veinte mil leguas de viaje submarino

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Por un curioso efecto del peso específico, esos bloques, más liviana que el agua, volaban, por decirlo así, hacia la bóveda del túnel, que se espesaba por arriba con lo que perdía por debajo. Pero ello importaba poco, va que la pared inferior se adelgazaba en la misma proporción. Después de dos horas de enérgica labor, Ned Land regresó agotado. Nuevos trabajadores, entre los que intervinimos nosotros, los reemplazaron a él y a sus compañeros. 

El segundo del Nautilus nos dirigía. El agua me pareció singularmente fría, pero pronto entré en calor manejando el pico. Me movía con entera libertad, no obstante estar soportando una presión de treinta atmósferas. Cuando volví, tras dos horas de trabajo, para tomar algún alimento y algún reposo, advertí notable diferencia entre el aire puro que me suministraba el aparato Rouquayrol y la atmósfera del Nautilus ya cargada de ácido carbónico. No se habla renovado el aire desde cuarenta y ocho horas antes y se hallaban muy amenguadas las cualidades vivificantes del que respirábamos. Entre tanto, en un lapso de doce horas no habíamos quitado sino una capa de hielo con el espesor de un metro dentro de la superficie dibujada, esto es, unos seiscientos metros cúbicos más o menos. Calculando que la tarea se prosiguiera en la misma proporción cada doce horas, serían menester aún cinco noches y cuatro días de trabajo para llevar a buen término la empresa.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker