Veinte mil leguas de viaje submarino
Veinte mil leguas de viaje submarino -No lo sé, Ned.
-¿Querrá el capitán, luego de haber afrontado el polo sur, llegarse al polo norte y retornar al Pacifico por el famoso paso del noroeste?
-No serÃa necesario provocarlo mucho, comentó Consejo.
-Pues antes que lo haga, afirmó el canadiense, nosotros lo dejaremos.
-En todo caso, añadió Consejo, es un hombre de pelo en pecho este capitán Nemo y no lamentaremos haberlo conocido.
-¡Sobre todo cuando nos hayamos alejado de él!, respondió Ned Land.
El dÃa siguiente, 1 de abril, al subir el Nautilus a la superficie, algunos minutos antes de mediodÃa, divisamos una costa al oeste. Era la Tierra del Fuego, a la que los primeros navegantes llamaron asà por las numerosas humaredas que se alzaban desde las chozas indÃgenas. Constituye una gran aglomeración de islas que se extienden en un espacio de treinta leguas de largo por ochenta de ancho, entre los 53º y 56' de latitud austral y los 67º 50' y 77º 15' de longitud oeste. La costa me pareció baja, aunque a los lejos se elevaban altas montañas.